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Qué es el canon de entrada de una franquicia y qué cubre exactamente

Por Equipo EligeFranquicia · Actualizado:

El canon de entrada, o derecho de entrada, es lo que pagas una sola vez al franquiciador para incorporarte a su red. A cambio recibes el derecho a operar bajo su marca, el saber hacer del negocio y, casi siempre, la formación inicial y el acompañamiento en la apertura. Es el primer número que mira todo aspirante a franquiciado, y uno de los peor entendidos: ni suele ser la mayor partida de la inversión ni su precio se explica solo.

Esta guía aclara qué cubre el canon, qué deja fuera, en qué se diferencia del royalty y del canon de publicidad, cuánto se paga en España y cómo saber si la cifra que te piden tiene sentido.

Qué cubre el canon y por qué existe

La ley define la franquicia como la cesión, a cambio de una contraprestación económica, del derecho a explotar un sistema de negocio que incluye tres cosas: el uso de una marca e imagen comunes, la transmisión de un saber hacer propio y sustancial, y una asistencia comercial o técnica continuada (Real Decreto 201/2010, artículo 2). El canon es la puerta de entrada a esas tres cosas.

En la práctica acostumbra a cubrir la cesión de la marca y del manual operativo, la formación inicial del franquiciado y de su equipo, el apoyo en la búsqueda y validación del local y la asistencia durante la apertura. Algunas centrales incluyen también el proyecto de interiorismo o la primera campaña de lanzamiento; otras los facturan aparte. Pide siempre el desglose por escrito: qué te llevas exactamente a cambio de ese pago.

Qué no incluye casi nunca

El canon no es la inversión, y confundir ambas cosas es el error más caro. La obra y adecuación del local, el mobiliario, la maquinaria, el stock inicial, las fianzas del alquiler, las licencias y la tesorería de los primeros meses van aparte, y juntas multiplican el canon varias veces. Un dato lo dimensiona: según el Informe de la Franquicia en España 2025 de Tormo, la inversión media por sector fue de 328.295 € en restauración, 98.559 € en tiendas especializadas y 67.776 € en servicios. Frente a esas cifras, un canon de 30.000 o 40.000 € es solo una fracción del desembolso total.

Canon de entrada, royalty y canon de publicidad: en qué se diferencian

Los tres pagos comparten la palabra «canon» y poco más. El canon de entrada se abona una sola vez, antes de abrir, y compra el acceso a la red. El royalty, o canon de explotación, se paga de forma periódica mientras dure el contrato y retribuye el uso continuado de la marca y el soporte de la central. Y el canon de publicidad, también periódico, no retribuye a la central: alimenta el fondo común con el que la red financia su marketing.

La confusión sale cara al comparar marcas, porque el canon de entrada es el número del escaparate y los otros dos son los que pesan con los años: dos redes con el mismo canon inicial pueden costar muy distinto al cabo del contrato según sus cuotas periódicas. Cuánto se paga por cada una y cómo pasarlas a euros al año lo detallamos en la guía de royalties y canon de publicidad.

Cuánto se paga en España

El canon varía muchísimo según el sector y la fuerza de la marca. En el directorio conviven cánones de 3.000 € como el de Kumon con los 44.000 € de Taco Bell o los 45.000 € de McDonald’s en restauración; entre medias, los 18.000 € de Midas o los 25.000 € de Dunkin’. Como referencia de mercado, Emprendedores situaba en 2024 el canon medio entre 10.000 y 15.000 €, con casos que iban desde los 0 hasta los 60.000 €.

Dos matices prácticos antes de firmar. Hay marcas sin canon de entrada que recuperan ese ingreso por la vía de los royalties u otras partidas, así que un 0 € en esta casilla no significa que salga gratis entrar. Y el canon lleva un 21 % de IVA: a un canon de 30.000 € le sumas 6.300 € de impuesto en el momento de abonarlo.

Antes de pagar, la ley te da veinte días

No tienes que decidir a ciegas. El Real Decreto 201/2010 obliga al franquiciador a entregarte por escrito, con una antelación mínima de veinte días hábiles a la firma del contrato de franquicia o a cualquier pago, la información esencial del acuerdo: entre otros datos, las contraprestaciones económicas y una estimación de las inversiones y gastos necesarios para poner en marcha un negocio tipo. Dicho de otro modo: antes de abonar el canon tienes derecho a un desglose de lo que pagas y de lo que te costará abrir. Si te presionan para pagar antes de recibir esa documentación, o el papel nunca llega, ya sabes algo importante de esa central.

Canon alto o canon bajo: cómo juzgarlo

La cifra por sí sola no dice nada; solo cobra sentido comparada con lo que incluye y con lo que cobran las marcas equivalentes del mismo sector. Tres preguntas ayudan a calibrarla. ¿Qué parte del canon se traduce en servicios tangibles para ti (formación, proyecto, apertura) y qué parte es puro peaje de marca? ¿Cómo se compara con el de sus competidores directos? Si dobla la media del sector, la central debería poder justificarlo. Y ¿de qué vive esa central: del canon de las aperturas nuevas o de los royalties de las que ya funcionan? Una red que ingresa sobre todo por abrir franquicias, y no por el éxito de las que ya operan, tiene un incentivo que no juega a tu favor. Un canon alto puede reflejar una marca fuerte y un soporte real; uno bajo no es una ganga si detrás no hay estructura.

Se negocia menos de lo que crees, y está bien que sea así

Las redes serias mantienen el canon uniforme: que cada franquiciado pague lo mismo protege la equidad de la red, y una marca que regatea su propio canon transmite debilidad. En la práctica, el margen para negociar el canon y las cuotas periódicas es bajo; lo esencial es que el contrato concrete su cuantía y el método con que se calcula. Lo que sí se mueve a veces es la forma de pago, como fraccionarlo durante el primer año, o su alcance, como incluir la formación de más empleados. Desconfía de los descuentos agresivos “solo esta semana”: la urgencia artificial es una señal clásica de red con problemas para captar.

Al final, el canon de entrada es el precio de no empezar de cero. Júzgalo como cualquier otro precio: por lo que recibes a cambio, comparado con las alternativas reales de su sector, y nunca antes de tener por escrito lo que incluye.

Fuentes

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