
Hampton by Hilton
Hoteles de categoría media con desayuno incluido
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Cadenas hoteleras que crecen por franquicia: proyectos de inversión inmobiliaria bajo marca internacional.
La franquicia hotelera es el formato del directorio que menos se parece a los demás. Lo que se pone en marcha no es una tienda ni un local de servicios, sino un edificio con habitaciones, y la marca llega después, encima de una inversión inmobiliaria que ya existe o que hay que levantar.
Eso cambia el perfil de quien entra. El candidato típico es un propietario o un grupo inversor que ya tiene el inmueble o el proyecto y decide operarlo bajo una enseña internacional en vez de por su cuenta. La decisión que se toma es de posicionamiento y de canal de venta, más que de oficio.
Lo que la cadena aporta se mide en habitaciones ocupadas: central de reservas, programa de fidelidad y acuerdos con empresas que llenan noches que de otro modo habría que comprar a los portales de reserva. La contrapartida son los estándares de servicio y las auditorías, que dejan poco margen de interpretación y obligan a reformas periódicas cuando la marca actualiza sus requisitos.
Ordenadas por su puesto en el ranking de EligeFranquicia.

Hoteles de categoría media con desayuno incluido
Que el propietario del inmueble explota el establecimiento bajo la marca de una cadena, con sus estándares de servicio, su programa de fidelidad y su central de reservas, a cambio de los cánones que fije el contrato. Es distinto del contrato de gestión, en el que la cadena opera el hotel en nombre del propietario, y de la propiedad directa. En la franquicia, el equipo y el día a día son del franquiciado.
En que la inversión principal no es la del negocio sino la del inmueble. Construir o reformar un hotel es una operación inmobiliaria de años, con su propia financiación, y la marca se incorpora encima de ella. Por eso el perfil habitual del franquiciado es un inversor o un grupo hotelero, y no un emprendedor que cambia de trabajo.
Demanda. La central de reservas, el programa de fidelidad y los acuerdos corporativos llenan habitaciones que un establecimiento independiente tendría que captar por su cuenta o comprar cara a los portales de reservas. A eso se suman los estándares de operación y las auditorías de calidad, que son también la exigencia que hay que cumplir. Las condiciones de cada enseña están en su ficha.