Expansión
Popeyes roza los 190 restaurantes en España y encadena aperturas en capitales medianas
La cadena de pollo cajún abre en Burgos y Pamplona en 2026 y estrena una nueva plataforma de marca, aunque la mayor parte de su red española sigue en manos de la propia central.
Por Equipo EligeFranquicia |
Puntos clave
- En menos de siete años Popeyes ha pasado de su primer local en Madrid, abierto en 2019, a rozar los 190 restaurantes en España.
- El crecimiento se apoya en capitales medianas: ya suma cuatro locales en Navarra y ocho en Castilla y León.
- Cinco de cada seis restaurantes de la red española son propios; la franquicia pesa en torno a uno de cada seis.
- La ficha exige músculo inversor: desde 800.000 € de inversión, canon de 40.000 € y contrato de 20 años, sin financiación del franquiciador.

Popeyes se acerca a los 190 restaurantes en España. La cadena de pollo frito al estilo de Luisiana estrenó su primer local en Burgos a finales de mayo y en julio abrió en plena avenida Carlos III de Pamplona, dos aperturas que, según Food Retail, la dejan a las puertas de esa cifra. En menos de siete años ha pasado del primer restaurante de la calle Mayor de Madrid, abierto en 2019, a rozar los dos centenares.
Lo llamativo de esta oleada está en el mapa. Popeyes ya no crece únicamente en las grandes capitales: suma cuatro restaurantes en Navarra, tras desembarcar en 2023 en el barrio pamplonés de Buztintxuri y crecer luego en Zizur Mayor y Tudela, y ocho en Castilla y León. Son plazas medianas, el terreno donde una cadena de este tamaño todavía tiene recorrido, y la mejor pista de por dónde llegarán las próximas aperturas.
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Hay un matiz que conviene leer antes de emocionarse con el recuento. Cinco de cada seis locales de la red española son propios: los abre y los gestiona la propia central, no franquiciados. Popeyes arrancó en el país solo con gestión directa y todavía franquicia poco, de modo que buena parte de ese avance hacia los 190 lo firma la compañía, que además compite por las mejores ubicaciones con sus propios candidatos. El franquiciado entra en un modelo ya rodado, pero en una red donde de momento es minoría.
La ficha pide músculo financiero, no vocación de autoempleo: inversión desde 800.000 €, canon de entrada de 40.000 €, royalty del 6 % sobre ventas, un 5 % de publicidad y un 1 % de tecnología, con un contrato de 20 años y un local mínimo de 150 m². Detrás está PLK Chicken Iberia, filial de Restaurant Brands Europe, el máster franquiciado que también opera Burger King y Tim Hortons en el sur de Europa. Según el propio grupo, Popeyes España fue su marca de mayor crecimiento en 2025, dato que encaja con esta tanda de aperturas. En el sector de la hostelería del ranking la enseña figura entre las diez primeras, y comparte segmento con otra cadena de pollo americana en plena expansión, Wingstop.
El empujón comercial acompaña al inmobiliario. A finales del año pasado Popeyes estrenó una plataforma de marca, «Así sí, así yes», con la que reivindica el pollo fresco de origen nacional, marinado doce horas y rebozado a mano cada día, frente a una comida rápida que hace las cosas con menos cuidado. La campaña marcará el tono de su comunicación durante 2026. Es el envoltorio de un producto que la central presenta como su principal argumento: los restaurantes nuevos abren con wifi, autopedido en kiosco, refill de bebidas y servicio para llevar, y suman el reparto a domicilio poco después.
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La pregunta para los próximos meses es doble: dónde caerá la próxima tanda de aperturas —si en más plazas medianas como Burgos o Pamplona, o de vuelta a las grandes capitales— y si esa expansión llegará por fin a los franquiciados o seguirá firmándola la central. De esa segunda respuesta depende que la marca sea una franquicia de verdad para el inversor con capacidad financiera o siga siendo, sobre todo, una red que la central explota por su cuenta.



